Como mamá, algo que seguramente has escuchado en Instagram y por parte de tu nutrióloga es que la alimentación de tu hijo(a) no tenga azúcar, que sea bajo en azúcar, o aún más importante que no tenga azúcares añadidas.

 ¿Nos preguntamos por qué? ¿Realmente qué es lo que le pasa al cuerpo de tu pequeño cuando consume azúcar? ¿Hay muchos tipos de azúcar?

La Lactosa

Para empezar, hay UNA azúcar que es clave para el crecimiento de tu hijo(a). Esta es la lactosa. Es el azúcar que se encuentra en la leche materna, funciona como carbohidrato y es la fuente de energía para un crecimiento y desarrollo sano de tu pequeño. Además, la a lactosa ayuda a que tu bebé tenga una microbiota sana, lo que mejora la absorción de calcio, fósforo y magnesio, ayudando combatir enfermedades.

Desafortunadamente, la lactosa tiene una mala reputación. Como hay muchos de nosotros que desarrollamos y sufrimos de intolerancia a la lactosa como adultos, muchas creen que cuando la leche o fórmula le cae pesada a su bebé es por lo mismo, pero la incidencia de intolerancia de la lactosa es casi 0 en bebés.

Las Azúcares Añadidas

Los bebés nacen con la habilidad de digerir la lactosa de forma natural, sin que el páncreas tenga que trabajar en exceso. En cambio, el jarabe de maíz y otras azúcares procesadas son más dulces que la lactosa y tienen un índice glucémico más alto, lo que dificulta la regulación de los niveles de azúcar en la sangre.

Ahorita la regulación mexicana, acepta el uso de más de un tipo de azúcar, para las comidas y fórmulas de bebes. Entre ellas el jarabe de maíz, maltodextrina, fructosa y sucrosa. Cada una de estas azúcares son mucho más dulces en comparación a la lactosa y los malos hábitos de esperar comidas endulzadas puede empezar desde la fórmula. Además, el consumo de las azúcares añadidas empieza de crear adición a las azúcares desde esta temprana edad.  

Por ejemplo, la Unión Europea prohíbe ciertas azúcares añadidas como el jarabe de maíz porque no le aporta ningún beneficio al bebe. Entonces empecemos a seguir el ejemplo aquí en México, porque la única razón por substituir la lactosa por alguna azúcar añadida es ahórrale costos a las empresas al ser mucho más barato. Pero el costo a nuestros hijos es mucho más alto afectando la química de sus cerebros creando adiciones y desnivelando sus niveles de azúcar en la sangre, lo que puede afectar hasta un ciclo de sueño sano.

Por esto estamos emocionados por el lanzamiento de HiPP en México. HiPP ofrece una nutrición sana, orgánica y de la mejor calidad para nuestros hijos, cumpliendo la promesa básica: ningún producto contiene azúcares añadidas. Así podemos confiar que cualquier producto HiPP que escoges siempre pone primero la salud de tu hijo. 

 

 

 

 

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